RUTA DE LOS TRES REINOS
24 de septiembre de 2.006
Los reyes y la reina:
Don Pablo el rey , don Julian de Beamud, don Juan Monte , don Fernando el Cañetero, José Ramón el Posadero, don Ángel y doña Asunción marqueses de Vellisca y yo, Pablo el Cronista.
Cómo nos fue:
Cayendo agua a rajas y vistiéndome para la ocasión con las mejores galas, telefonazo a Fernando y parte meteorológico.
Buenas Nuevas. El reino de Cañete está despejado. Animo a los interesados contestando sus sms y quedamos a las 8 en punto en el Puente de San Antón. Bajo la lluvia, cargamos las bicicletas en el carruaje y ponemos rumbo a Cañete donde se incorporan dos caballeros (Fernando y José Ramón) hacia el frente de batalla: Salvacañete.Después de sonsacar información del enemigo (los toros de Tórmeda) a las gentes del lugar, partimos en busca de la Hoya del Peral.
24 de septiembre de 2.006
Don Pablo el rey , don Julian de Beamud, don Juan Monte , don Fernando el Cañetero, José Ramón el Posadero, don Ángel y doña Asunción marqueses de Vellisca y yo, Pablo el Cronista.
Cómo nos fue:
Cayendo agua a rajas y vistiéndome para la ocasión con las mejores galas, telefonazo a Fernando y parte meteorológico.
Buenas Nuevas. El reino de Cañete está despejado. Animo a los interesados contestando sus sms y quedamos a las 8 en punto en el Puente de San Antón. Bajo la lluvia, cargamos las bicicletas en el carruaje y ponemos rumbo a Cañete donde se incorporan dos caballeros (Fernando y José Ramón) hacia el frente de batalla: Salvacañete.Después de sonsacar información del enemigo (los toros de Tórmeda) a las gentes del lugar, partimos en busca de la Hoya del Peral.
Impresionante es el Barranco de las Ratas y siempre subiendo, llegamos a esta pequeña aldea rodeada de piedras y fósiles. Una pareja de venerables charlan animadamente con nosotros y nos indican el camino bueno para subir a la Cruz de los Tres Reinos, antiguamente punto de intersección entre los reinos de Castilla, Aragón y Valencia.

Fuerte rampa final para coronar este punto desde donde iniciamos un vertiginoso descenso por el Barranco del Sordo hasta Arroyo Cerezo, ya en tierras aragonesas.
De nuevo hay que forzar las monturas exigiéndoles el máximo rendimiento con la subida al Collado de Casa Mojón y de nuevo caída rapida hasta las estribaciones del Cerro El Cabezo al que nos disponemos a subir, al principio por asfalto y después por camino. En el alto saludamos al muchacho encargado de velar por los bosques desde su torreón y tras pasar algo de vértigo en la almena y sin dejar de descender, cogemos el Barranco del Nogueral que hace justicia a su nombre por el gran número de nogueras que protege y cuyas nueces caídas en el suelo crujen a nuestro paso. El largo barranco nos deja en Vallanca, del reino de Valencia, que se muestra como un lugar tranquilo y silencioso donde, junto al río del mismo nombre, hay dispuestos merenderos y fuentes para el disfrute de lugareños y visitantes.

Como todo lo que se baja hay que subirlo, como siempre pasa en ciclismo, afrontamos una de las ascensiones más largas y continuas que hemos hecho por estas tierras. El terreno duro y pedregoso que nos acompaña en todo el recorrido aumenta la dificultad de la subida, hasta que por fin llegamos al Collado de Tórmeda, de nuevo en tierras castellanas (así lo he bautizado pues en el mapa no figura nombre alguno), desde donde se contempla todo el valle, la Ermita del Santerón, el Rento de Los Callejones y los temibles toros pastando la verde hierba.
Mientras bajamos a la vega, todos agrupados y con los ojos bien abiertos, llegamos a la puerta. Por fortuna, el ganado queda lejos y no hay peligro y nuestro camino nos lleva por otros derroteros.
Y otra vez una nueva y dura subida hasta el Collado de Los Pedernales. Las fuerzas nos van abandonando después de esta sucesión de puertos. Menos mal que sólo nos queda descender a Salvacañete en un rápido descenso.
Como colofón, una buena selección de ibéricos, ensaladas, caldereta y tartas de la casa en la Hostería de Cañete, insistiendo el posadero en invitarnos a estas viandas, que nos reconfortaron después de tamaño esfuerzo en la lucha por salvar esas montañas gigantes por este inolvidable recorrido por los Tres Reinos.
En agradecimiento sirva este enlace para aquéllos que deseen visitar la Villa de Cañete pues es un magnífico hotel de montaña, en el que César y Valentina siempre nos han hecho sentir como en casa y cuyos hijos, César y José Ramón, son magníficos ciclistas y mejores personas.
http://www.hosteria.com/
Desde aquí, un abrazo para ellos.
Hasta la próxima.
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Desde aquí, un abrazo para ellos.
Hasta la próxima.
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